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Arma tu party: seis juegos y ninguno de relleno.
Del rojo al violeta, una portada a la vez. Ponlos en tu estante y míralo de lejos.
Ventiscas, glaciares y pistas recién nevadas. Abrígate.
Cooperativos en línea para armar grupo, gritar y reírse hasta tarde.
Sangre pixelada, cultos adorables y conferencias que nadie entiende.
Lo mejor de la consola más vendida de la historia.
Rebobinar, repetir el día o arreglar el pasado. ¿Qué podría salir mal?
Agente 47 y mil formas creativas de resolver un contrato.
Sangre, fuego, Marte y menús que no pasan desapercibidos.
Musgo, hojas y luz entre los árboles.
Cuando el color sobra.
Historias contadas sin diálogos.
Para cuando quieres mudarte a otro mundo.
Audífonos puestos y la puerta cerrada.
Partidas cortas para el almuerzo o antes de dormir.
Juegos tranquilos para bajar las revoluciones.
Pequeños, raros y difíciles de olvidar.
Crimen, vaqueros y ciudades que viven sin ti.
Max Payne, Alan Wake y la Oficina Federal de Control.
Cinco juegos, cinco obras de arte con narrador.
Cuando todo cabía en un cartucho.
Cooperativos para dos (o más) en la misma pantalla.
Arena, óxido y cielos naranjas.
Océanos, cuevas y cielos nocturnos.
Rosa, cian y violeta. Juegos que se ven como un club a las 3 a. m.
Puños, gadgets y detectives con capa.
Palanca en mano, de Black Mesa a City 17.
Para cuando quieres sentir cosas.
Roguelikes que te roban la noche.
De la mansión Spencer a Requiem, con remakes incluidos.
Cajas de cartón, codecs y monólogos de 40 minutos.
Souls y souls-likes para los que leen "YOU DIED" como una invitación.
Marca el calendario.
Razones para desempolvar la consola.
Lo mejor de lo mejor desde 2016.
Para presumir en una conversación.
Estudios chicos, ideas grandes.
La conversación de esta semana, en un solo lugar.